El voto perdido

Foto de Reuters. Manaure Quintero

Por Naky Soto

El chavismo le quitó todo significado al voto en estos años: desconoció resultados, vilipendió autoridades legítimamente electas, anuló el poder de la Asamblea Nacional a través del TSJ, impuso a sus propios cuadros y cercenó presupuestos públicos. Nada de eso tuvo una respuesta del Estado, porque todas las instituciones han estado controladas por el partido de gobierno. Llegamos a un evento electoral en el que se podía votar pero no elegir, porque no había competencia, porque sólo era el chavismo jugando con una falsa oposición que se construyó, en un país sin productividad y con mucha hambre, ¿Cuáles eran entonces los incentivos para votar?

No hicieron falta extensas coberturas periodísticas para hacer evidente la desmovilización ciudadana. No importa las cifras que elija el poder comunicar porque son accesorias, porque lo que anuncien es una decisión que no guarda vínculo con la realidad, con su incapacidad para convocar, convencer y movilizar ni siquiera a los suyos. No lo lograron, no importa lo que digan. Tanto años en el poder fracturaron el mantenimiento de lo que les sostuvo. Esta vez no sirvió la coacción. No hubo disciplina, porque hace mucho tiempo dejó de haber reglas. Y en efecto, perder el voto es terrible, pero aquí no valen las falsas equivalencias ni decir “de parte y parte”: fue el chavismo quien le quitó todo significado al voto.

Todo bajo control

El poder controló cada variable para esta supuesta “elección parlamentaria”: el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) nombró a la directiva del Poder Electoral. Designó a los miembros del CNE e incluyó a dos de sus propias magistradas como autoridades: Indira Alfonso (quien firmó la sentencia que le quitó la representación parlamentaria al estado Amazonas en 2015) y Gladys Gutiérrez (quien en 2016 pidió a la Fiscalía procesar a los diputados que decidieron dejar sin efecto las designaciones de magistrados de diciembre de 2015). En menos de tres meses, ese mismo TSJ intervino a nueve partidos e impuso nuevas directivas, secuestrando su identidad gráfica para recrear a una oposición que no participó, porque la primera oposición prêt-à-porter fue muy mediocre. A los indígenas les quitaron el derecho al voto universal, directo y secreto. Fuera del tiempo establecido por la ley, aumentaron la representación de 167 a 277 diputados. No hubo misiones de observadores electorales y sobre el sistema automatizado hay más dudas que información. No había incentivos. Por eso muy poca gente votó.

Guárdate el toque de diana

La enorme mayoría de los centros electorales contó para su apertura con más efectivos militares (armados hasta los dientes), que con civiles dispuestos a servir como testigos de mesa, y mucho menos hubo electores. Como al chavismo no le gusta guardar las formas, usaron todo tipo de vehículos del Estado para hacer campaña por el Psuv, instalaron puntos rojos y también hubo traslado de electores. La gente no llegó a votar, pero como el poder cree que los venezolanos somos subnormales, Cilia Flores declaró que el sistema electoral era tan rápido que no dio tiempo para que se aglomeraran en los centros de votación. Lástima que no explicó el servicio de teletransportación hasta y desde esos centros. Hubo migraciones de votantes, y muchos audios por WhatsApp y Telegram con mensajes tan sutiles como “El que quiere beneficios tiene que hacer sacrificios”; con amenazas sobre dejar de recibir las cajas Clap si no votaban. ¿Qué más puedes quitarle a quien vive sin luz, sin agua, sin gas ni gasolina? 

¿Cómo funciona el sistema?

Hay que insistir: esta directiva del CNE designada por el TSJ se caracterizó por brindar mucha menos información que sus predecesoras. Nada se supo sobre el proceso de licitación de las nuevas máquinas de votación, sobre su software e, inclusive, sobre la cantidad de máquinas instaladas (supuestamente desde el viernes) a nivel nacional. Hoy decidieron migrar a Nicolás de su centro electoral, y pasó de votar en el liceo Miguel Antonio Caro al colegio Simón Rodríguez en Fuerte Tiuna, violando frente a la prensa la Ley Orgánica de Procesos Electorales. Tener que votar en un cuartel es una metáfora de la jornada, pero que cambiaran su registro en la base de datos del CNE el propio día de la “elección”, dice todo del funcionamiento del sistema político, es un resumen exhaustivo de todas las dudas sobre su legitimidad.

La coacción que no funcionó

Hoy no hubo espacio para los carómetros, instrumento de medición proxémica que permite prever la potencial victoria de una parcialidad política por el desempeño facial de sus representantes. Este domingo hubo un audiómetro, y cada nota de voz que envió el poder para coaccionar a los “suyos” fue, además de tristes ejemplos de soberbia, un desconocimiento muy severo de las condiciones de vida de los venezolanos. ¿Qué puedes quitarle a quien no tiene servicios básicos, comida ni medicinas? ¿Cuál miedo supera a vivir una dolarización de facto que aleja toda posibilidad de subsistencia por ganar en bolívares? “Aprieten porque no estamos conformes con los resultados”, dijo el gobernador de Vargas, Jorge García Carneiro. El hijo de Nicolás repitió su inconformidad y agregó: “Podemos dar más, debemos dar más”. Diosdado Cabello pidió el remate que no llegó ni por extender forzadamente el cierre de los centros electorales hasta las 7:00 p.m., mientras que el gobernador de Yaracuy instó a su equipo a llevar gente a los centros de votación “aplicando cualquier método”

Menos del 20% de participación

Transcurrida la jornada, el primer vicepresidente de la AN, Juan Pablo Guanipa, ratificó que el Parlamento desconoce estos comicios, así como los resultados que anuncie el CNE: “Hoy no ha habido elecciones en Venezuela y no reconocemos ningunos resultados ni consecuencias”, dijo Guanipa, quien junto al diputado Freddy Guevara encabezó el cuarto reporte del Observatorio Contra el Fraude Electoral. Hasta las 6:00 p.m., el Observatorio registró una participación de 18,3% del padrón electoral, calculado en 20.710.421 electores. Guanipa espera que la participación en la consulta popular que iniciará este lunes 7 de diciembre rebase al ejercicio de hoy. En rigor, la consulta cuenta con menos recursos y mucha menos información. “Lo de hoy fue un desastre, nos corresponde seguir dando la pelea, que nadie se llame a engaño debemos responder como responde un pueblo civil”, pidió. La cifra final probablemente sea mayor porque quien totaliza sin auditorías ni observadores, hace lo que quiere.

El rechazo evidente

El presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, explicó esta noche que el rechazo a esta elección amañada fue evidente, “a pesar de la censura y la hegemonía comunicacional la verdad no se puede ocultar, la mayoría de Venezuela le dio la espalda a Maduro y a su fraude”. El cálculo de una participación baja demuestra que el Ejecutivo perdió el apoyo popular y que quienes quieren cambio son la mayoría, y que justo por eso el chavismo no permite elecciones libres y democráticas: “Por eso tienen que escoger al árbitro y sus contrincantes, negar la observación internacional, extorsionar al pueblo con hambre, con necesidad, porque saben que jamás ganarían una elección libre”, denunció Guaidó. Advirtió que esta elección sin garantías democráticas no será reconocida por casi 60 países y solo servirá para profundizar la crisis. Aseguró que con la instalación de un Parlamento ilegítimo en 2021 “no logrará levantar ni una sola sanción”. Invitó a participar en la consulta popular que se iniciará con votación digital este lunes 7 de diciembre y a salir masivamente a la calle el sábado 12.

Movimientos en el tablero

– El canciller de Chile, Andrés Allamand, reafirmó que las elecciones parlamentarias carecen de toda legitimidad: “Sin autoridad electoral independiente, ni partidos políticos libres, ni observadores extranjeros”.

– El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, calificó de farsa y fraude las elecciones parlamentarias: “Los resultados anunciados por el régimen ilegítimo de Maduro no reflejarán la voluntad del pueblo venezolano”, escribió.

– Los influencers internacionales del chavismo: José Luis Rodríguez Zapatero, Evo Morales, Rafael Correa, Fernando Lugo y Piedad Córdoba, cumplieron con sus miserables roles. Nada trascendental en sus declaraciones a favor del poder.

El periodista especializado en fuente electoral, Eugenio Martínez, estima una participación entre 28% y 32% y afirmó: “Si se mantienen las proyecciones, el Psuv debería estar capitalizando 240 diputados de los 277 (88% del total de diputados)”. Vale decir que la oposición prêt-à-porter de Nicolás fracasó rotundamente, y ese fracaso no se lo pueden endilgar a la oposición que prefirió denunciar que no había condiciones para una elección justa. No es verdad que de haber competido, la oposición hubiese ganado por rotunda mayoría. Todo estaba controlado para que sólo participara y ganara el poder, si acaso lo de hoy alguien pudiera considerarlo como una victoria.


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