La negociaci贸n existencial venezolana 馃攰

El pasado 13 de agosto se inici贸, en la capital mexicana, un nuevo proceso de negociaci贸n entre el gobierno y la oposici贸n venezolana. Este ser铆a el quinto proceso de negociaci贸n desde 2014.
Inauguraci贸n de las negociaciones entre gobierno y oposici贸n venezolana. Museo de Antropolog铆a de Ciudad de M茅xico. Foto Pablo Ramos.

Por Xavier Rodr铆guez Franco.

El pasado 13 de agosto se inici贸, en la capital mexicana, un nuevo proceso de negociaci贸n entre el gobierno y la oposici贸n venezolana. Este ser铆a el quinto proceso de negociaci贸n desde 2014 y el segundo que se realiza bajo la conducci贸n de la canciller铆a del Reino de Noruega. El recuerdo de los infructuosos encuentros en aquel entonces en Caracas, Oslo, Santo Domingo y posteriormente en Barbados, siguen frescos en la memoria colectiva del pa铆s.

Se inaugura una nueva instancia de encuentro pol铆tico, que en buena medida evidencia la magnitud de la destrucci贸n deliberada y sistem谩tica de Venezuela. El control hegem贸nico de las instituciones p煤blicas, el bloqueo de los comicios electorales, la persecuci贸n, el encarcelamiento y el hostigamiento a partidos, activistas pol铆ticos, sindicalistas y dem谩s formas de disidencia pol铆tica, son las principales caracter铆sticas del entorno pol铆tico venezolano.

En esta ocasi贸n, el r茅gimen de Maduro pareciera estar mucho m谩s necesitado y el cerco diplom谩tico y financiero, al parecer, est谩 haciendo estragos. Parte de estas tensiones internas quedaron en evidencia en las recientes elecciones internas, previas a las regionales que se celebrar谩n a fin de a帽o, lo cual estar铆a evidenciando que la narrativa sobre la autosuficiencia pol铆tica, pese a las sanciones, podr铆a estar llegando a sus l铆mites.

驴Qu茅 hay de nuevo en las negociaciones de M茅xico 2021?

A diferencia de las negociaciones anteriores, en esta se han abierto al escrutinio p煤blico los siete puntos de la agenda: derechos pol铆ticos para todos; garant铆as electorales y cronograma electoral; levantamiento de sanciones y retorno de activos retenidos en el extranjero; respeto al Estado Constitucional de Derecho; convivencia pol铆tica, renuncia a la violencia y reparaci贸n de las v铆ctimas de la violencia; protecci贸n de la econom铆a nacional y medidas de protecci贸n social; garant铆as de implementaci贸n, seguimiento y verificaci贸n de lo acordado. Esta agenda, al igual que en la ronda anterior mantiene el principio “nada est谩 acordado hasta que todo lo est茅”.

En este marco, destaca particularmente la comunicaci贸n entre las partes. Para la delegaci贸n del gobierno, la oposici贸n ya no es un grupo “terrorista y desestabilizador”. Mientras que para parte de la delegaci贸n opositora, el r茅gimen de Maduro es “el gobierno”. Esto pareciera vislumbrar el fin de la dualidad de gobiernos, aunque no necesariamente represente el fin del respaldo diplom谩tico de m谩s de 50 pa铆ses del mundo, al liderazgo de Juan Guaid贸 y dem谩s l铆deres opositores. Como el mismo delegado opositor Gerardo Blyde reconoci贸, “cada parte ha tenido que ceder parte de su narrativa para lograr un punto medio de inicio”.

Negociaci贸n existencial para Venezuela y tambi茅n para sus pol铆ticos

La erosi贸n del liderazgo pol铆tico venezolano, en ambos lados de la mesa, a estas alturas es inocultable. Despu茅s de las cuestionadas elecciones parlamentarias del 2020, la desafecci贸n pol铆tica de la ciudadan铆a se ha incrementado proporcionalmente al agravamiento de la crisis humanitaria que padece el pa铆s dentro y fuera de sus fronteras. Entre la precariedad gubernamental para gestionar la pandemia, la fragmentaci贸n pol铆tica de la oposici贸n y la falta de acuerdos para que la ayuda humanitaria llegue a su destino, el descr茅dito y la desesperanza es transversal a todo el espectro pol铆tico.

En este sentido, la necesidad de un acuerdo es necesario para los venezolanos, pero tambi茅n para la maltrecha clase pol铆tica ya que ambas partes de la mesa necesitan revitalizar su legitimidad.

Otro aspecto importante a considerar, es el efecto que pudiera tener la eventual judializaci贸n que tiene el gobierno venezolano ante la Corte Penal Internacional (CPI), el cual podr铆a generar mayor ingobernabilidad tanto a nivel nacional como internacional. Las relator铆as documentadas por la alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, as铆 como las reiteradas inacciones del gobierno venezolano ante sus recomendaciones, podr铆a representar un agravante para el proceso negociaci贸n.

Las negociaciones en M茅xico

Que se haya planteado las negociaciones en M茅xico, responde tambi茅n a la iniciativa del gobierno de Andr茅s Manuel L贸pez Obrador y su canciller Marcelo Ebrard, quien adem谩s de no esconder sus aspiraciones electorales, busca complementar el acostumbrado respaldo diplom谩tico que el gobierno mexicano ha dado a Maduro. Por otra parte, M茅xico en la actualidad, vendr铆a a ser el 煤nico aliado en la regi贸n que no est谩 inmerso en una conmoci贸n pol铆tica nacional, tal como lo est谩 Cuba o Nicaragua, o con un clima pre-electoral como es el caso de Argentina.

Otra figura a destacar, es la del diplom谩tico asignado para esta negociaci贸n, Dag Nylander, director del centro noruego para la resoluci贸n de conflictos, quien conoce muy bien la pol铆tica exterior venezolana. En 2017 fue delegado por el Secretario General de Naciones Unidas Ant贸nio Guterres, como representante ante la disputa lim铆trofe entre Venezuela con Guyana. Destaca tambi茅n su rol en los recientes procesos de negociaci贸n y acuerdos de paz en Colombia, lo cual inexorablemente lo hace conocedor del sostenido respaldo del gobierno venezolano a los grupos insurgentes colombianos.

Sin embargo, ambas partes enfrentan una gran desafecci贸n social. En cuanto a la oposici贸n, destaca su err谩tica conducci贸n en la reconstrucci贸n de la “unidad democr谩tica”, una labor compleja, espor谩dica y diferida por un liderazgo que le ha costado m谩s de lo esperado para cohesionar voluntades. Especialmente ante las 煤ltimas coyunturas electorales. En este contexto, estas negociaciones podr铆an contribuir a reanimar su reconocimiento pol铆tico internacional y conseguir algunos avances significativos a nivel nacional, como algunas habilitaciones y liberaciones de presos pol铆ticos.

Ciertamente es prematuro adelantar un desenlace ante un proceso tan complejo. Sin embargo, las fallidas experiencias previas dejan en claro lo dif铆cil que ser谩 llegar a un acuerdo. En virtud del historial negociador del chavismo, lo 煤nico demostrable es la continuidad de su fragilidad ante la cr铆tica, la poca fiabilidad de su palabra y sobretodo su vigorosa disposici贸n al uso desmedido de la violencia.

Sin embargo, en las actuales circunstancias y ante las presiones internas del chavismo, no es descartable alguna concesi贸n por parte del gobierno, que no toque muy de cerca las instituciones que puedan garantizar su permanencia en el poder. Ello, con la intenci贸n de conseguir aligerar el entramado sancionatorio que internacionalmente se cierne sobre altos funcionarios de la dictadura.

Tambi茅n es necesario considerar que el clima internacional parece favorable para acercar posiciones. Las exigencias de la administraci贸n Biden parecen alinearse con lo reiterado por la Uni贸n Europea y algunas naciones de la regi贸n latinoamericana en t茅rminos de permitir asistencia humanitaria, ante un eventual desmontaje gradual de las sanciones. Una posibilidad que depender谩 de la capacidad de concesi贸n que presenten las partes.

Habr谩 que esperar y examinar los pr贸ximos acontecimientos. De momento, solo tenemos nueve representantes en cada lado, una cuestionada representaci贸n pol铆tica, mutua desconfianza y renovadas expectativas frente a una nueva negociaci贸n. Todos reunidos en Ciudad de M茅xico vuelven a intentar entenderse y ponerle remedios a la barbarie que a煤n viven los venezolanos.


Publicado en:

Latinoam茅rica 21

El Espectador (Colombia)

El Nacional (Venezuela)

Folha de S茫o Paulo (Brasil)